viernes, 13 de diciembre de 2013

Mal día para suicidarse

Darby Crash lo tenía todo para ganar el cielo. El cielo de los punks, claro. Da igual. Al fin y al cabo, todos los cielos son iguales. Sólo sirven para que no se olviden de ti cuando estés muerto. Lo único que cambia para llegar a ellos es el método. Darby siguió con devoción todas las estaciones del viacrucis. Una infancia marginal en una familia desestructurada. Una precoz adicción a las drogas, y en especial a la heroína. Una rabia incontenible que explotaba como una bomba sobre un escenario. Un grupo que duró tres años y sólo grabó un disco. Y, fundamental, una muerte prematura. Pero hasta para morir hay que tener suerte. Sobre todo para morir.


Pat Smear y Darby Crash, fundadores de The Germs.

Darby Crash y Pat Smear formaron en 1977 The Germs, una de las primeras bandas de punk de Los Angeles. Se habían conocido en la University High School, donde participaban en un programa especial de estudios del que ambos fueron expulsados. Para entonces Darby ya había pasado por la muerte de un hermano por sobredosis, por el abandono de quién creía su padre (luego resultó ser un marinero sueco) y por la tormentosa relación con una madre con problemas mentales.

Crash como vocalista y Smear con la guitarra, acompañados de otros componentes más o menos ocasionales, comenzaron a fraguarse una ‘reputación’ en la escena musical de Los Angeles gracias a unas actuaciones caóticas y violentas en las que Darby, absolutamente drogado, se revolcaba sobre un mar de botellas rotas y acababa a golpes con el público o con los miembros de la banda.

The Germs grabaron un único disco en 1979, ‘GI’, que produjo Joan Jett y que contiene clásicos del género como ‘Lexicon Devil’, ‘The Other Newest One’, ‘Caught in My Eye’ o ‘Shut Down’. Como suele ocurrir, ha acabado convirtiéndose en álbum de culto y se cita como piedra fundacional de algo, en este caso el hardcore. ¿Hubiera pasado lo mismo sin una muerte de por medio?






Darby Crash tenía sólo 22 años cuando se suicidó con una sobredosis de heroína. Dice la leyenda que dejó escrito en la pared un mensaje inacabado: “Aquí yace Darby Crash…”. Hizo frente al gran dilema de la creación artística en general y del rock en particular: ¿Es mejor apagarse poco a poco o extinguirse de forma súbita? Como muchos otros, eligió lo segundo.
Así es la condición humana. Hasta los movimientos más radicalmente iconoclastas acaban creando sus propios mitos. Darby Crash, cuyo nombre original era Jan Paul Beahm, estaba llamado a ser el Sid Vicious americano, muerto en circunstancias similares sólo un año antes. Pero el fallecimiento de Darby pasó completamente inadvertido. Era el 7 de diciembre de 1980. Al día siguiente, un fan enloquecido cometió el magnicidio musical por excelencia y disparó contra John Lennon a la puerta de su hotel en Nueva York. El ex beatle acaparó todo el morbo necesario para que un músico sea elevado a los altares. Casi nadie recuerda siquiera que Darby fue el primer punk en dejarse la cresta cherokee.


Darby Crash, con la cresta punk que puso de moda.

Pero el paso del tiempo nos ha permitido que la historia de Darby y del supuesto ‘pedigrí’ autodestructivo del punk tenga un epílogo. Lo escribe su gran amigo y cofundador de los Germs Pat Smear. El guitarrista, cuyo nombre real es Georg Ruthenberg, es un superviviente nato. Quizá lo lleve en los genes. Es hijo de un judío alemán y de una afroamericana. Durante los años 80 su carrera fue dando tumbos por varias formaciones. Grabó cuatro discos y en uno de ellos incluyó la última canción escrita por Darby Crash, ‘Golden Boys’, que nunca antes había sonado. Pura emoción. Sólo por eso ambos merecerían no morirse nunca. 



Como el mismo Pat Smear ha reconocido, se encontraba en una situación económica muy penosa cuando en 1993 un fan de los ya viejos Germs (llevaban más de una década disueltos) le telefoneó. Ese fan se llamaba Kurt Cobain y quería ficharlo para las actuaciones en directo de Nirvana. Cuando lo supo el batería de los reyes del grunge, Dave Grohl, preguntó perplejo: “Pero… ¿aún está vivo?”. Precisamente Grohl le sigue manteniendo en la nómina de sus Foo Fighters. Además, desde 2005, ha vuelto a reunir a los Germs con el actor Shane West en el lugar que Darby Crash ocupaba como vocalista. Se trata de la simbiosis más sorprendente entre el rock y el cine que jamás se haya producido. West interpretó a Darby en ‘What We Do Is Secret’, una película de Rodger Grossman basada en la vida del cantante punk.




Así, Pat Smear tuvo que superar la muerte del compañero con el que se inició en la música y la de quien, en cierto modo, lo volvió a recuperar para ella. No será necesario recordar que Kurt Cobain se pegó un tiro en su casa de Seattle en 1994. La última gran inmolación del rock’n’roll. El final de su carta de suicidio es ya muy célebre. “Y recordad que es mejor quemarse que apagarse lentamente”.
Depende de a quién se pregunte.

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