La vida está llena de cosas incomprensibles. ¿Cómo volvieron de la Luna los tripulantes del Apolo 11? ¿Por qué sigue habiendo hambre en el mundo? ¿Por qué no se cae la torre de Pisa? En el universo de la música, la paradoja más sorprendente es la de Robert Pollard (Dayton, 1957): ¿Cómo es posible que un genio tan inconmensurable siga siendo un completo desconocido? Lo cual nos lleva a otra gran duda: ¿Cómo se mide el talento?
Podría pensarse que, en cuestión de gustos, todo es subjetivo, pero en este caso hay un hecho objetivo incuestionable: Robert Pollard es, con diferencia, el compositor más prolífico de la historia. Sólo por eso, ya debería figurar, al menos, en el Guinness de los récords. Según sus propios cálculos, ha escrito alrededor de 5.000 canciones, de las cuales más de 1.600 han sido registradas de forma oficial. Puede que estas cifras no nos digan nada a los profanos de la composición musical, pero si las comparamos con gigantes de la talla de Bob Dylan o Paul McCartney, podremos hacernos una idea del torrente creador de Pollard.
La web ‘Who’s dated who’ ofrece la listas de todas las canciones de los principales artistas. Pollard no figura entre ellos, pese a haber registrado 100 piezas más que Dylan, al que se le atribuyen 1.486, y mil más que MacCartney (599). Lennon, el que para Robert Pollard es el mejor compositor de todos los tiempos, contabiliza 422. La revista ‘Paste’ elaboró un elenco con los 100 mayores autores vivos. La encabezaba, de nuevo, Bob Dylan, y le seguían Neil Young, Bruce Springsteen, Tom Waits y Paul McCartney. Pollard aparecía en el número 78.

Sin embargo, en tres décadas de frenesí musical, Robert Pollard ha editado 90 discos, 20 de ellos con su grupo más conocido, Guided By Voices, y 32 en solitario. Además, el tercio restante de este trabajo lo ha realizado con hasta 15 formaciones en las que ha ido alternándose de forma simultánea (Circus Devils, Boston Spaceship, Acid Ranch, Airport 5, Go Back Snowball, Hazzard Hotrods, Howling Wolf Orchestra, Keene Brothers, Laxo and the Leapers, Lifeguards, The Moping Swans, Nightwalker, Phantom Tollbooth, Psyco and the Birds, The Takeovers). Frank Zappa, otro genio incontenible, llegó a editar 80 discos entre 1966 y 1994. Los Rolling Stones, la banda más longeva del rock, ha publicado un total de 28 álbumes desde los primeros 60 hasta hoy. Así pues, el caso de Robert Pollard supera toda medida.
Tal es así, que resulta casi imposible seguir los pasos de su enorme estela creativa, a la que también hay que sumar su faceta como autor de poemas y de colages, muchos de los cuales forman parte de las portadas de sus discos. Una estela que, en lugar de apagarse con el paso de los años, parece ir en aumento. Sólo en este año, Pollard ha sacado un LP con Guided by Voices (el año pasado fueron tres y ya tiene otro listo para 2014), dos en solitario y otros dos con Circus Devils, su proyecto más experimental. Cinco en un año, como los Rolling Stones cuando en 1965 ya habían demostrado que eran un gran negocio con la venta de más de un millón de discos.
Pero la cantidad y la calidad no siempre van unidos, y en música, menos. Con que Lou Reed sólo hubiera hecho ‘Walk on the wildside’ ya se habría consagrado. Pero la producción de grandes temas es tan sorprendente en Robert Pollard como su capacidad creativa. Él mismo ha llegado a decir que un millar de sus 5.000 canciones son buenas. Vanidad al margen, lo cierto es que resulta difícil encontrar un artista, vivo o muerto, que atesore entre sus composiciones tal cantidad de ‘grandes éxitos’ que, por descontado, nunca llegaron a serlo. Una opinión que también sostienen algunos creadores de reconocida valía, como el director de cine Steven Soderbergh, que eligió a Pollard para la banda sonora de su película ‘Bubble’. Otros van más alla y sorprenden con declaraciones como la de Jay Carney, el responsable de prensa de la Casa Blanca, que, en una comparecencia para anunciar la visita de Obama a Dayton, recordó que ésta es la ciudad natal de Guided by Voices, “la banda de rock’n’roll más grande de la era moderna”.
Aparte de gustos, la forma en que el negocio ha tratado a este músico norteamericano que acaba de cumplir 56 años, es absolutamente reveladora. Sus cuatro primeros discos con Guided by Voices fueron autoediciones costeadas por el propio grupo. Vendieron cada uno de ellos entre 300 y 1.000 copias. Sólo a partir de ‘Propeller’ (1992), Robert Pollar pudo dejar de ejercer como profesor de Primaria para dedicarse de lleno a la música. A partir de ahí, se ha fraguado un gran prestigio, pero siempre dentro del círculo del rock independiente. Un premio muy tacaño que en modo alguno hace justicia a su talento. Fuera de los EEUU, apenas se le conoce y siempre dentro de los circuitos musicales. Sirva sólo como referencia que su cuenta de Twitter suma 5.801 seguidores frente a los más de 40 millones de estrellas como Lady Gaga.
No se sabe si su falta de éxito comercial y mediático ha sido la causa de su actitud ante el negocio o si su desdén hacia la industria le ha llevado a no ser la estrella que por derecho le corresponde. No importa. El resultado es el mismo. Un artista únicamente interesado por seguir explorando su inmenso talento. Así lo reveló en una entrevista publicada hace 8 años en la revista Magnet: “No entiendo cómo la gente pierde la ambición de escribir buenas canciones. Creo que queda atrapada en la industria y pierden el deseo. Eso es lo que pasó con R.E.M. Pero eso nunca me va a pasar a mí”. Hasta ahora, no le ha pasado.
Curiosamente, el medio que casi ha acabado con la industria musical, internet, ha supuesto un balón de oxígeno para Robert Pollard y muchos artistas ninguneados por el negocio. Ha permitido a miles de nuevos seguidores un acceso a la ingente obra de Pollard que antes de la revolución digital hubiera sido imposible. No es una venganza, pero lo parece.
McCartney es un merecido lord y atesora una de las mayores fortunas del Reino Unido. Nada puede reprocharse a los méritos de quien, entre otras cosas, compuso ‘Yesterday’, la canción más versionada de la historia, pero la desproporción entre el trato que unos y otros han recibido sale de ojo. Eso si comparamos entre genios, porque si comparamos con la horda de don nadies que pueblan las listas de éxitos, la sorpresa se convierte en mayúscula indignación. Todo ello lleva a una última reflexión: ¿Cuántos Robert Pollard se han quedado en el cajón? ¿Cuántos se seguirán quedando sin que lleguemos jamás a conocerlos?
Robert Pollard al menos ha conseguido que el grupo Big Dipper le haya dedicado una canción. La estrofa final del tema viene a decir lo siguiente:
Escucha Paul McCartney
Escucha, Brian Wilson
Escucha, Jaggers/Richards
Escucha, Raymond Davies
Escucha, Randy Newman
Escucha, Colin Newman
Escucha, Gary Waleik
Nadie como Robert Pollard