Martin Hannett fue un genio, un genio silenciado. Teniendo en cuenta que su materia prima era el sonido, no deja de ser una terrible paradoja. O no. Una de sus principales obsesiones fue precisamente el silencio, que se dedicó a grabar con devoción. El silencio, la nada. Cero.
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| Martin Hannett en su mesa de mezclas. |
