lunes, 28 de octubre de 2013

El músico que no sabía música


Lou Reed acaba de morir. Los homenajes y reconocimientos se suceden. No es para menos. El fundador de Velvet Underground es uno de  los músicos más influyentes de los últimos 50 años. Pero, como todo lo que entra a formar parte del sistema, ha tenido que pagar un precio. El más habitual es el de contradecirse. Nos pasa a todos. Lou Reed, pese ser un mito viviente, no iba a ser una excepción. Pero, como ocurre con su música, hasta sus contradicciones nos conmueven. Es la principal diferencia entre los genios y el resto de los mortales. La otra opción era el silencio. La peor para cualquier artista. Mortal para un músico.





-Ha muerto Lou Reed.
-¿Quién?
- Lou Reed. El de la canción del anuncio de dentífrico.
Esta conversación se repetirá infinidad de veces estos días. Lou Reed era casi un completo desconocido en los EEUU y fue en Europa donde cimentó un prestigio indiscutible. Las versiones digitales de los principales medios españoles abrían con la noticia de su muerte mientras The New York Times, el periódico de la ciudad a la que Reed dedicó buena parte de su obra y de su vida, apenas lo resaltaba en un espacio secundario. Una gota más a añadir a ese sambenito de malditismo que nos gusta tanto colgar a nuestros ídolos más queridos. Malditismo y transgresión, las dos palabras clave para entrar en el cielo de los mitos. Sin embargo, sólo una de sus canciones, la maravillosa 'Walk on the wild side', alcanzó la celebridad merecida. Un paseo por las drogas, la transexualidad, la prostitución masculina y el sexo oral. ¿Gracias a qué triunfó? Gracias a un anuncio de pasta de dientes. "Tu, turú, turú, tuturutú, turú, turú, tuturutú...". No se me ocurre una cosa más maldita y transgresora que la salud bucodental.

No fue el único spot publicitario que utilizó este tema. Honda también lo usó para su Scooter, con la participación del propio Reed.



-Ha muerto Lou Reed. -¿Quién? - Lou Reed. El que se chutaba en los conciertos. Esta es otra de las razones por las que Lou Reed se convirtió en en una estrella en los descerebrados 70 y 80. Era puro teatro. Pero sí es cierto que uno de sus temas más conocidos, 'Heroin', es el panegírico de un yonki a una droga que acabó escribiendo el obituario de miles de jóvenes. El "padre de todos los vicios", como se le llegó a llamar, el trovador de todos los excesos, cambió radicalmente en los 90. España era entonces un país en el que aún se fumaba hasta en la consulta del médico, pero en el concierto que Reed ofreció en el Palacio de Congresos de Madrid, en 1992, se prohibió fumar por expreso deseo del artista. Quizá gracias a ello, hemos podido disfrutar de él hasta ahora. Calculen si compensa.  

 -Ha muerto Lou Reed. -¿Quién? - Lou Reed. El que revolucionó la escena musical en 1975 con su disco 'Metal Machine Music'.       Lou Reed grabó este trabajo en 24 horas con guitarras desafinadas y material técnico de desecho. Es una sucesión de ruidos, acoples y distorsiones insoportable hasta para los más forofos. Dice la mitología generada al respecto que fue una venganza contra la discográfica RCA, que le exigía por contrato un nuevo LP. Lou Reed lo ha negado siempre. Lo cierto es que RCA sólo editó 1.500 copias y muchas de ellas fueron devueltas por creerlas defectuosas. Hoy día, valen una fortuna y 'Metal Machine Music' es la principal influencia del movimiento noise, que tuvo su máxima expresión en bandas como Sonic Youth.


Lou Reed es, en definitiva, uno de los músicos más grandes de la historia pero, como él mismo reconocía, nunca supo leer música. ¿Otra contradicción?      

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